¿Sabes qué nos quiere decir las emociones?

¿Qué siento?

Gratitud porque cada día que pasa soy más consciente de que en el camino de la vida, en el momento menos esperado, nos encontramos con personas que están recorriendo su propio camino y que te aportan esa parte que necesitas para seguir transitando. Así me sucedió con Adrián León, autor del contenido de esta entrada, pues yo tenía bastante resistencia en escribir sobre las emociones y aceptó encantado e ilusionado en cuanto se lo propuse. Su entusiasmo me transmitió mucha energía y felicidad. Me sentí afortunada por poder contar con su colaboración y por la aportación que ofrece a mis seguidores.

Aquí les dejo el regalo de Adrián León. Estoy segura de que será de gran utilidad para muchas personas.

Para comprender cómo funciona el ser humano la autora del libro “El maestro del corazón”, Annie Marquier, utiliza una analogía, la cual dice que nuestro conjunto está formado por un carruaje (cuerpo físico), un caballo que tira de él (emociones), un cochero que dirige el caballo (mente) y el amo y señor sentado en el carruaje (ser, lo que somos en esencia, nuestro verdadero yo). El conjunto formado por el carruaje, el caballo y el cochero constituyen la “personalidad o ego”. Mientras que el amo y señor sentado en el carruaje es el que verdaderamente sabe en qué momento tiene que dirigirse a un lado u a otro, según el camino que deba tomar en cada momento.

El estado en que se encuentre el carruaje (cuerpo físico) dependerá del mantenimiento que le dé el cochero (mente) y de la forma en que sea llevado por el caballo (emociones). Es decir, el estado del cuerpo físico nos dará indicaciones del grado de dominio de la mente sobre las emociones.

El caballo inicia el movimiento, es él el que posee la energía necesaria para tirar del carruaje, siendo un elemento básico para realizar el viaje pero el cochero es el que tiene un papel importante porque es el que controla al caballo. Es decir, los diversos estados emocionales dependen de los pensamientos.

¿Qué pasaría si el cochero no es capaz de domar al caballo? Éste tomaría el mando a su conveniencia, sin sentido de a dónde debe dirigirse porque el caballo sólo atiende a sus impulsos naturales.

Por tanto, con un cochero que sepa llevar a buen puerto al caballo y un amo que sea capaz de decirnos a dónde debemos dirigirnos, el camino a transitar será el adecuado y el carruaje se mantendrá en perfecto estado. Nos llevará a un estado de presencia y de toma de consciencia que nos dará la paz necesaria y la sabiduría de cómo afrontar las situaciones en cada momento y vivir la vida de una forma consciente y plena.

Después de esta analogía la cual explica de forma metafórica cómo funciona el ser humano, nos preguntamos ¿qué son las emociones?

Desde mi punto de vista, el primer paso a aceptar es que no sabemos muy bien qué son (aunque nuestro ego ya está segurísimo de que sabe todo, sin duda alguna).

Si estamos empezando un camino espiritual o buscando algo que ni siquiera sabemos lo que es, pero ahí estamos buscando un algo, lo primero es ser honestos con nosotros mismos y aceptar lo que de verdad sentimos, sin juicios, sin rechazar nada pues el rechazo es lo que nos lleva a no poder vivir y experimentar la vida tal como es, sino como tenemos configurado en nuestra mente subconsciente por programas  ancestrales y no tan ancestrales de cómo queremos que sea. El ego sólo se basa en buscar respuestas en lo exterior y no mira a su interior, siempre va a escabullirse de mirarse a sí mismo, le parece una ofensa y ni siquiera contempla esa posibilidad, ya que en última instancia sería su propia muerte y eso es impensable para él.

Pero siendo más concreto, las emociones, eso que se manifiesta en nosotros de mil formas: amor, tranquilidad, nervios, ansiedad, miedo, ira, furia, asco, gratitud, etc…, éstas sólo son una manifestación de eso que resuena en nuestro interior y que nos quieren mostrar algo en la vida. Nos hacen referencia a nuestro modo de entender la vida y a los diferentes procesos que vivimos tanto de forma consciente como inconsciente, ni buenos ni malos, sólo son procesos.

Por tanto, en nuestro camino espiritual, o en los primeros pasos, no se requiere de rituales, ni de técnicas elaboradas chamánicas, ni rutas ancestrales para llegar a la iluminación superior, se basa en ser honestos con nosotros mismos, en permitirnos sentir lo que es y tener la RESPONSABILIDAD de aceptar que todo esto que sentimos en la vida, sale de nuestro interior, aunque el ego siempre quiere buscar una causa externa.

Después de tomar la responsabilidad de nuestras emociones con amor y humor; lo cual no quiere decir que sea fácil pues se requiere de constancia, paciencia, confianza y aceptación, empezaremos a liberarnos de ataduras que nos permitirán vivir en armonía y felicidad.

No busquemos nada, sólo aceptemos sentir la emoción para liberarnos y vivir una vida consciente y plena.

Adrián León Socas

Farmacéutico y estudiante de Máster en Inteligencia Emocional

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